Yerma vuelve en el Teatro Colón

viernes, septiembre 20, 2013

Silvia Marsó y su equipo de compañeros de Yerma, retoman la obra este sabado 21 en A Coruña, aunque sera como si les faltara algo..pero seguro que la obra seguira cosechando éxitos alla donde vaya. Tambien estara en Valencia

Entrevista a Silvia en el IdealGallego.com de M.Míguez
Desde la verdad con la que afronta todos sus personajes, Silvia Marsó entrará mañana en el universo de Lorca interpretando a Yerma sobre las tablas del teatro Colón. Una tragedia que considera más vigente que nunca y una muestra de esa denuncia social consustancial al teatro.

Yerma, Victor y Juan
¿Una tragedia como la de Yerma se entiende en la actualidad?
No solamente se entiende, sino que es más actual ahora que nunca. Cuando Lorca escribió este drama, la imposibilidad de tener hijos era algo que la ciencia no podía solucionar. Hoy en día, lo que no se puede solucionar es la imposibilidad de tener hijos por culpa de una crisis producto de la avaricia de unos cuantos banqueros. El padre de Yerma, casándola con un hombre al que no amaba, truncó su verdadero destino, como los banqueros han truncado el de los jóvenes de nuestro mundo desarrollado que están viendo cómo
no pueden tener hijos.

¿El teatro es un buen altavoz de la denuncia social?
Sí, claro. Siempre ha sido un lugar para pensar, para reflexionar y para debatir. Lo decía Bernard Shaw,que
los espejos sirven para verse el rostro y el arte sirve para verse el alma. El teatro es tal vez el arte que forma más espejo de la humanidad. Hace miles de años que el teatro está moviendo conciencias y cuestionando al ser humano.

Participa en otra obra, “Capitalismo, hazles reír”, también crítica.
Es el resultado de unos talleres que estuvimos realizando durante un año. Basándonos en el libro de Naomi Klein “La doctrina del shock” empezamos a cuestionarnos, no a buscar respuestas, qué está pasando en el mundo. Y estas preguntas nos provocaban artísticamente cosas que hemos plasmado en esta función, en la que se reflexiona. No adoctrinamos a nadie porque no somos quiénes para adoctrinar, simplemente estamos sufriendo una situación a nivel mundial y nos hacemos preguntas al respecto.

¿Cuesta meterse en dos papeles tan distintos?
Lógicamente. Son la noche y el día. Pero soy actriz y tengo la obligación de saber en cada momento qué estoy haciendo y aportarle la verdad de cada situación.

Elvira Miranda
Hasta hace poco ha estado también en “Gran Reserva”. ¿Qué es lo mejor de la televisión y qué lo mejor del teatro?
Hay tres medios en esta profesión y cada uno tiene algo importante que aportar al actor y al espectador. El teatro tiene la autenticidad, el hecho que se consuma en directo delante del público, con toda la emoción verdadera de ese momento irrepetible. Cuesta mucho llegar a la última fila de un teatro entero con la voz, con el cuerpo, con la expresión corporal, con el alma. El cine, todo lo contrario: con lo mínimo, dar lo máximo. De una forma subliminal pero tan profunda y tan precisa que solo con mirar y que la cámara te vea tienes que estar expresándolo todo. Y la televisión requiere más frescura, más espontaneidad y más inmediatez, porque no hay tiempo para elaborar. Todo se hace más deprisa y se consume más deprisa.

La serie terminó antes de lo deseado.
No sabemos cuál fue el motivo. No puedo creerme que fuese por audiencia, con la cantidad de seguidores
que teníamos y las quejas que hay por la retirada. La serie estaba gustando, la gente estaba enganchada. Era una serie de calidad, bien hecha, con un gran reparto, con unos grandes guiones, con un decorado extraordinario y una luz que parecía cinematográfica.

Las producciones nacionales, no obstante, siguen saliendo.
Gente con capacidad y talento hay muchísima en España. Vienen unas generaciones extraordinarias tanto en teatro y cine  como en televisión. Lo único bueno, entre comillas, que puede aportar la crisis es que se hace una criba natural. Es decir, todos los oportunistas, los que están en esto por la fama, por el dinero, por la apariencia, desaparecen. Porque esto es muy sacrificado, requiere mucho tesón y los que de verdad amamos esto somos los que vamos a perdurar.

¿Yerma es su papel más duro?
Es de los más duros. Tanto como Nora, de “Casa de muñecas” o “Doña Rosita la soltera”, de Lorca también, o la mujer joven de “Tres mujeres altas”. Yerma es el más trágico, tal vez.

¿Es más complicado hacer drama que hacer comedia?
En el drama es más difícil llegar al estado que requiere la obra. Debido a mi forma de pensar, siempre lo hago con la verdad. Odio fingir y no puedo hacer drama de oficio, como decían los antiguos; sigo el método Stanislavski y quiero hacerlo de verdad. Para mí es más duro hacer drama que comedia, porque la dificultad de la comedia no está en la interpretación del actor, sino en la técnica para que el público ría; requiere un ritmo, un tempo y un juego con las pausas que es casi una filigrana para atrapar al público.

¿Alguna vez desearía no hacer drama?
Hay días que no te apetece el dramón, ni llorar, ni desgarrarte por dentro, pero tienes que hacerlo porque es tu trabajo. No hay vuelta atrás.

¿Qué busca en sus futuros proyectos?
Que sean comprometidos, que tengan una carga y un sentido crítico. Que aporten al espectador y a mí como intérprete

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